martes, 21 de agosto de 2012

Un beso debe ser de verdad, debe significar algo. Debe ser con alguien que no se te vaya de la cabeza. Cuando tus labios rocen los suyos tienes que temblar... Un beso tan cálido y tan profundo que te corte la respiración... El primer beso tiene que ser de verdad. Créeme, te equivocarías sino lo fuera. Cuando encuentres a esa persona, el primer beso lo será. "Puede que no tengamos que ser felices, puede que la gratitud no tenga nada que ver con la alegría, puede que ser agradecido signifique estar contento con lo que tienes, apreciar las victorias, admirar la lucha que implica seguir viviendo. Quizás estamos agradecidos por lo que nos resulta familiar y puede que por las cosas que no sabremos nunca. Al final del día el simple hecho de tener el valor de no derrumbarnos, es suficiente motivo para celebrarlo" "Lo siento, no siempre es suficiente, quizás porque se utiliza muchas veces, como arma, como excusa. Pero cuando lo sentimos y lo utilizamos como es debido, cuando lo pensamos… cuando nuestras acciones dicen más que las palabras… cuando lo hacemos bien, lo siento es perfecto. Cuando lo hacemos bien, lo siento nos redime." Dicen que el rayo no cae dos veces en el mismo sitio. Pero eso es un mito. No sucede a menudo. Los rayos normalmente aciertan la primera vez. Cuando te golpean 30.000 amperios de electricidad, lo sientes. Puede hacerte olvidar quién eres, puede quemarte, dejarte ciego, parar tu corazón y causar graves lesiones internas. Algo que ocurre en una milésima de segundo, puede cambiar tu vida para siempre. Un rayo no suele alcanzarte dos veces. Es algo que pasa una vez en la vida. Incluso si sientes el shock una y otra vez, con el tiempo el dolor se irá, el dolor pasará. Luego empiezas a curarte, a recuperarte de algo que nunca viste venir. Pero a veces, si estás en el lugar y en el momento adecuado, puedes soportar un gran golpe y aún tener otra oportunidad de sobrevivir. ¿Cuántas cosas puedes hacer en una hora? ¿Quizá hacer un recado? ¿Estar parado en un atasco? ¿Qué te cambien el aceite? Si lo piensas, una hora no es mucho. 60 minutos. 3.600 segundos. Ya está. Sin embargo, a veces una hora lo es todo. La llamamos la hora de oro. Esa ventana mágica de tiempo que determina si esque estamos bien o mal. Una hora. 60 minutos pueden cambiarlo todo para siempre. Una hora puede salvarte la vida. Una hora puede hacerte cambiar de idea. A veces una hora es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Para algunos, una hora no significa nada. Para otros, una hora marca toda una diferencia en el mundo. Pero al final, sigue siendo sólo una hora. Una de tantas…tantas más que vendrán. 60 minutos. 3.600 segundos. Eso es. Vuelve a comenzar desde el principio. ¿Cuándo comenzó? ¿Y quién sabe lo que podría durar la próxima hora?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores